Un recorrido por la vida de Mick Jagger a través de sus cuatro álbumes como solista

El icónico Mick Jagger no solamente dejó una huella en la industria musical como vocalista de los Rolling Stones, sino que además, lo hizo mediante cuatro álbumes como solista.

Un recorrido por la vida de Mick Jagger a través de sus cuatro álbumes como solista

Llegó al mundo un 26 de julio de 1943 con un universo de sueños. Dejó sus estudios para mudarse junto a Keith Richards y Brian Jones a un departamento en el sureste de Inglaterra, con el fin de dedicarle su a vida a aquello que lo llevó a lo más alto de la cima: la música. Hoy, Mick Jagger cumple 78 años y es el más sólido ícono en la historia del rock & roll.

Su nombre comenzó a aparecer en los titulares de los portales de noticias en 1962 con el nacimiento de los Rolling Stones, una banda bisagra que rompió con la inercia de la imagen del rock y cambió el rumbo de la industria musical. Desde ese entonces, y por cinco décadas consecutivas, se mantuvo sobre los escenarios demostrando ser una leyenda viviente.  

Si bien su voz logró destacarse en los 30 álbumes de estudio de la banda británica, también fue la que pudo sostener con éxito una extensa discografía como solista. A lo largo de su carrera, al vocalista también le fue muy bien lejos de su grupo. Explorando su creatividad y gustos, publicó cuatro discos que aún hoy en día siguen sacudiendo al mundo del rock.  

She’s the Boss, el comienzo de una nueva era

Rompiendo con el sonido y la imagen de los Rolling Stones, el artista lanzó She’s the Boss el 19 de febrero de 1985. Se trata de un álbum que tiene como protagonista a la batería, algo muy típico de la música ochentosa. ¿El motivo de la separación momentánea con la banda?, en una entrevista con el New York Times, Jagger contó que quería “romper el patrón” y “hacer algo diferente” antes de volver a realizar otro álbum en conjunto.

A pesar de que a sus compañeros del grupo no les gustó mucho, los fanáticos se volvieron locos al escuchar la nueva música del cantante. El disco tuvo un éxito monstruoso. Fue tal el impacto que tuvo en la audiencia, que a las semanas alcanzó el Top 10 en Reino Unido y Australia, y fue certificado disco platino en Estados Unidos.

La idea de un álbum solista surgió mientras estaba de vacaciones en Bahamas. Allí se dio el lujo de planear un disco fuera de lo que venía siendo el sonido los Stones, buscaba algo más “elegante” y “comercial”, pero que siga siendo original. “Realmente quería evitar hacer uno de esos discos intensamente personales, autobiográficos, llenos de basura que muchos de mis colegas han publicado cuando se han lanzado solos”, dijo en Boca Raton News.

Y así fue, con la ayuda de los reconocidos productores Nile Rodgers y Bill Laswell, publicó un puñado de grandes canciones; de esas que no vencen o capturan el tiempo. Nueve melodías que se categorizan en distintos géneros, desde el rock al pop africano. Entre ellas, “Just Another Night”, el primer single del álbum que alcanzó el puesto 12 en el Billboard Hot 100, con solos de Jeff Beck y sintetizadores de John “Rabbit” Bundrick; y le valió su primera nominación al Grammy.

Primitive Cool y una fría repercusión comercial

Un año después, tras el exitoso lanzamiento, en vez de realizar una gira promocional, volvió a trabajar en la banda con el disco Dirty Work. Sin embargo, el trabajo en conjunto no le duró mucho. Poco después, continuó con su idea de conquistar al público con su imagen, pero su sacrificio no obtuvo los objetivos que buscaba y Primitive Cool, su segundo álbum como solista, tuvo una distante repercusión comercial.

Publicado el 11 de septiembre de 1987 y con “Let’s Work” como sencillo principal, el disco fue catalogado por los críticos como un “el primer fracaso” de Mick. Las canciones de este álbum no pudieron conseguir el mismo éxito que la placa anterior. Esto hizo que el cantante en medio de su gira mundial, diera de baja todos los conciertos planeados en Estados Unidos y Europa a finales de la década. 

La cautivante melodía de Wandering Spirit

Las decisiones de Jagger ponían cada vez más tirante la relación con sus compañeros de la banda. Por lo que, luego del decepcionante feedback que tuvo con su segundo disco como solista, volvió sumergirse de lleno en la música de los Rolling Stones y en 1989 lanzaron Steel Wheels, el icónico disco que resurgió las buenas vibras entre los integrantes y le permitió al compositor volver a trabajar en su tercera placa como solista.

Con Rick Rubin en la silla de productor, se instaló en Los Ángeles a grabar Wandering Spirit, un álbum donde deslumbran las guitarras en un pop rock extrovertido, post new wave. Llega así, a su segunda cumbre. Se rompe totalmente con las similitudes con la banda que tapaba la figura de Jagger. Y esto es consecuencia especialmente de la participación de los invitados Lenny Kravitz, Flea y Billy Preston.

El disco reflejaba al pie de la letra lo que había dicho Jagger en su entonces, nada de álbumes autobiográficos intensos que relatan la vida personal del artista. Es un conjunto de canciones huecas, sin profundidad emocional, pero que son tímbricamente irresistibles, contando con los riffs más icónicos en la historia de su carrera. El tiempo, como suele pasar, puso las cosas en su lugar y la placa se convirtió en la favorita del público. Una gran experiencia sonora.

El fin de su carrera como solista con Goddes In The Doorway

El artista volvió al ruedo como solista a finales del 2001 con Goddes In The Doorway. La vara estaba alta. El disco fue recibido con alegría, los fanáticos estaban preparados para escuchar a un Mick que ya rozaba los 60 años. Por un lado, significaba que estaba más metido en la músico que nunca y por otro, la audiencia se reconfortaba en la idea de la llegada de un nuevo álbum de los Stones. Como sea, la pieza fue valorada por los fans y estuvo presente en el documental “Being Mick”. Pero la pulseada con la crítica fue un poco más ardua. Había algo que ya no era lo mismo.

Como la mayoría de los artistas, trató de amoldarse a los nuevos tiempos y trató de acercarse a cantantes contemporáneos. Uno de ellos, fue la rapera norteamericana Missy Elliot, con la cual se topó en un hotel de Nueva York y de inmediato, le presentó el material con el que contaba. Trabajaron juntos en “Hide Away”, una canción que nunca salió a la luz pero que tendía a ser la que sostuviera en los charts el álbum del cantante.

Ya desde la tapa, una foto de espaldas en tonos marrones, blancos y celestes, el disco irradia frescura y finura, algo que lo distingue de sus pares. A pesar de que fue bien recibido, su éxito no duró mucho. Son cortes que si no se los nombra, ya nadie los recuerda, con excepción de “God Gave me Everything”. El disco transita melodías bien armadas y arropadas de esa estética rockera que tanto identifica a Mick. Pero saca a la luz su incapacidad de interactuar con el sonido que imponían las nuevas personalidades del rock.

A pesar de que algunas de sus obras fueron más aclamadas que otras, son una viva prueba de que Mick Jagger es mucho más que el líder de los Rolling Stones. Sus canciones, su carisma en el escenario, su estética que fue símbolo de rebeldía y su talento hicieron del británico un artista que marcó el estrellato del rock. 

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