Beyoncé con sus atuendos hizo de Black Is King una fiesta visual

La estrella norteamericana cumple hoy 39 años y para celebrar realizamos un recorrido por sus looks más icónicos en Black is King.

Beyoncé es, sin dudas, una de las cantantes más importantes de la industria de la música. Con una carrera que celebra su raza, la feminidad y su historia de vida, se convirtió en una fuente de inspiración para toda una generación. No solo logró posicionarse como una influencia en el campo artístico, sino también como un ícono en el mundo de la moda. O así, lo demostró en Black is King, su último álbum visual que se desarrolla a partir de las canciones de The Lion King: The Gift.

Desde el momento que comenzamos a ver las primeras imágenes del continente africano, ya sabemos que estamos frente a un film que nos va a deleitar visualmente con sus escenarios y prendas. Gran parte del impacto creativo de la obra se lo podemos atribuir a la estilista Zerina Akers, con quien la superestrella trabaja desde hace 6 años. La fashion stylist dejó su marca en cada escena de la película, reafirmando a través de las prendas, la belleza y la riqueza de las comunidades afrodescendientes.

La asesora de imagen incorporó al vestuario más de 100 looks diferentes, desde outfits extraídos de las más reconocidas pasarelas hasta piezas de diseñadoras que aún no fueron descubiertos fuera de África. Lo que comenzó como un comentario en la finca de Bey en los Hamptons, terminó siendo un gran show visual, donde los coloridos trajes fueron los protagonistas. “Ella dijo ‘Oh, quiero rodar este pequeño proyecto’, que obviamente terminó siendo un álbum entero”, contó Akers en una entrevista con Vogue.

Los primeros diseños que pudimos disfrutar todos, incluso aquellos que no tenían acceso a Disney + (plataforma en la que está subido el álbum visual), fueron los que Beyoncé modeló en ALREADY, el videoclip que se estrenó a la par de la obra en YouTube. Entre las llamativas prendas, se destaca el conjunto con estampado de vaca diseñado por Riccardo Tisci, que le da una pizca de sensualidad salvaje, al cual se lo acompaña con un cabello esculpido en cuernos trenzados. Jugando con el animal print, Bey también se anima a lucir una chaqueta con hombreras y mangas abullonadas, pieza de Loza Maléombho. Al cual le suma unas gafas de sol cuadradas, aros dorados XXL y un peinado étnico. Literalmente, la dosis retro que necesitaba el video. 

Hablando de estampados, Valentino creó el perfecto traje de alta costura para MOOD 4 LIFE. Este mono (y capa) de leopardo con pedrería incrustada a mano le ha costado al equipo de Pierpaolo Piccioli 300 horas de trabajo y 10 pares de manos. Just, wow. Siguiendo la línea del animal print, llega la firma Kujta & Meri con un vestido diseñado en tono con un sombrero que irradia elegancia y poder. Y para cortar con la paleta marrón, Erdem nos llenó de flores rosas en uno de los momentos más “rich bitch” de la artista. 

Pero no todo fue tan barroquista, Beyoncé decidió empezar el álbum visual con un vestido blanco de Wendy Nichol al ritmo de BIGGER. Con una tela casi translúcida la cantante camina por las costas sumergiéndonos en el continente africano. Esa falta de color duró unos pocos minutos, hasta que llegó FIND YOU WAY BACK, con un estallido de brillos y pintura en cada uno de los looks. D. Bleu. Dazzled fue el encargado del outfit probablemente más elogiado de la película: body y pollera de hilos en tonos plateados. Sin embargo, mi favorito podría decir que es la pieza de Area, que fue furor en su última colección. 

Otro de los momentos más fashionistas de Black Is King es en WATER cuando luce un etéreo vestido de Mary Katrantzou, vestuario que me recordó al photoshoot con el que anunció que estaba embarazada de los ”twins”, rodeada de flores y cortinas. En esa misma canción, hay un diseño que pasa por desapercibido, a pesar de ser tan llamativo: el atuendo amarillo de Selam G. Fessahaye. Una capa de tul de volados que aparece muy escondido. 

Y por último, el momento “like mother, like daughter“ cuando la Queen y su hija Blue Ivy se unen para bailar MY POWER, ambas con un conjunto Mugler diseñado por Casey Cadwallader. Parte en la cual la progenitora comprueba, una vez más, que está en camino a convertirse en una gran figura como su madre. 

Como verás, los accesorios también jugaron un papel importante en el film, con las brillantes creaciones de Laurel Dewitt por todas partes. Los turbantes cubiertos de cristal y las imponentes coronas de perlas de DeWitt son premios de la moda por sí solos y funcionan a la perfección con el aspecto general de la película, creando una referencia directa a las tradiciones de múltiples culturas. Estos fueron acompañados por peinados autóctonos como las trenzas Fulani del pueblo Fula del Sahel y los nudos bantú de los grupos étnicos indígenas subsaharianos.

Todos los elementos lograron crear un impresionante film, donde Beyoncé descargó todos sus dotes artísticos. Los trajes cumplen la perfecta función de recrear y reafirmar la importancia de las comunidades afrodescendientes. La combinación de estampados, colores y formas transforman a Black is King en una fiesta visual. Ahora es tu turno de sentarte a ver este álbum y analizar su vestuario.

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