El traje tres piezas: de la monarquía británica a un atuendo básico del street style

Una breve historia del conjunto que cambió la forma de vestir (y de pensar) de las mujeres del siglo XX.

El traje tres piezas: de la monarquía británica a un atuendo básico del street style

Inicialmente el traje de tres piezas (chaqueta, pantalón y chaleco) era un atuendo usado únicamente por los hombres de la alta sociedad. Fue introducido oficialmente por el rey inglés Carlos II en 1666 y se reinventó con el paso del tiempo tiempo, llegando a las vidrieras de Yves Saint Laurent en los años 60 y convirtiéndose hoy en un elemento básico del street style.

Si bien ya existía la combinación chaqueta y pantalón, “el alegre monarca” fue quien añadió el tercer elemento: el chaleco. La incorporación, casi instantánea, de la prenda en el armario de la nobleza tenía como fin impulsar el comercio de la lana inglesa y forzar a la sociedad a dejar de consumir la moda francesa. 

El chaleco de aquel entonces era muy diferente al que vemos actualmente en las pasarelas. Se trataba de una prenda entallada y la hasta las rodillas que se llevaba debajo del abrigo (de la misma extensión). El material era liso y barato, se buscaba reemplazar los encajes y muselinas de Francia. 

¿Qué hizo el rey francés Luis XIV frente a la desesperada necesidad de distinción de los británicos?. Al ver el gran movimiento de los adversarios, el monarca ordenó a sus vasallos que adoptaran enseguida el uso del chaleco para devaluar el nuevo estilo inglés. Una vez más, Francia lo lograba. Rápidamente, los cortesanos robaron la idea y le sumaron adornos bordados. 

Llegando al 1700, la prenda sufrió su primer cambio: se acortó hasta las rodillas. Además, se comenzaron a fabricar sin cuello y mangas, cada vez se volvía más decorativo, como lo deseaban los franceses. A lo largo del siguiente siglo, el chaleco empezó a transformarse en lo que es hoy en día, una prenda fashionista de uso diario. 

La llegada del “Dandy” (Dandi)

Beau Brummell, una de las figuras más icónicas de la Regencia inglesa, creó un conjunto que marcó la etiqueta masculina moderna: pantalones a medida, chaqueta oscura de dos colas y chaleco blanco discreto. El primer “Dandy” revolucionó la forma de vestir y comportarse de la alta sociedad británica en el siglo XIX. Dejó atrás lo ostentoso y le dio valor a lo sobrio. 

Para principios de 1900, el tres piezas ya era mucho más minimalista. Con el cambio de siglo, los chalecos comenzaron a confeccionarse en tejido y color diferentes al del abrigo (aunque esto duró poco tiempo, debido al tiempo y el gasto que llevaba confeccionarlos de esta manera). 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el chaleco perdió su encanto. Los hombres se vestían más sueltos, prevalecía la comodidad ante la estética. Comenzaron a usar  trajes más informales y relajados, de sólo chaqueta y pantalón. La clase trabajadora entendía el tres piezas como una excentricidad osada, no como la norma. 

El chaleco femenino

El popular traje cayó en manos de los Teds (Teddy Boys & Teddy Girls), una subcultura más bien propia de jóvenes adinerados, que vestían como los dandies de la época eduardiana. Mientras que los hombres llevaban chaqueta de paño, pantalones bombachos de cintura alta y abrigo entallado (al estilo Zoot), las mujeres adoptaron el mismo look, pero con chaleco incluido

Cabe aclarar, que esta no fue la primera vez que una chica llevaba puesto un tres piezas, ya que la actriz Marlene Dietrich lució el conjunto en 1930 en la película Marruecos. Pero sí, la primera en usarse en manada. 

Yves Saint Laurent y su tres piezas

En 1966, Le Smoking de Yves Saint Laurent dinamitó los códigos de género difundiendo trajes de mujer de dos y tres piezas. Transgrediendo y desafiando los convencionalismos del siglo pasado, YSL diseñó trajes especialmente adaptados a la silueta femenina. La mujer comenzaba a reinventar e innovar su vestuario de la mano de grandes firmas. El “estilismo masculino” ya no estaba reservado para los hombres.

Desde ese momento, la moda femenina abraza ampliamente el tres piezas. En los 70 el traje las acompañaba a bailar y en los 80 a trabajar. Actualmente puede ser un culto, una pieza del día a día y una alternativa más cool al vestido de cóctel por la noche.

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