“Happy Birthday, Mr. President”: La historia detrás del vestido que llevó Marilyn Monroe el día que cantó frente a Kennedy

A 58 años de su muerte, recordamos el “vestido del escándalo”, atuendo que lució la artista le cantó el “Feliz Cumpleaños” al presidente de los Estados Unidos.

“Happy Birthday, Mr. President”: La historia detrás del vestido que llevó Marilyn Monroe el día que cantó frente a Kennedy

Marilyn Monroe será por siempre recordada como uno de los principales íconos femeninos de la moda del siglo XX. Su figura y su estilo siguen alimentando el imaginario popular, si ponemos atención en sus imágenes antiguas encontraremos la inspiración que necesitamos para cada momento de la vida. Desde trajes de baño hasta espléndidos y sensuales vestidos, que destacan la extrema feminidad de la silueta de la mujer. 

La actriz se alejó del recato reprimido que dominaba el ideal de Hollywood de los años 50 y se perpetuó ante todos como diosa sexual. Así lo demostró esa noche de 1962 en el Madison Square Garden cuando la cantante entonó una sensual versión del “Happy Birthday” dedicada a John F. Kennedy, un momento que quedará en el corazón de todos los estadounidenses. 

El gran evento tenía como fin recaudar fondos para el Partido Demócrata. Más de 15 mil personas pagaron entre 100 y 1000 dólares por su ubicación, donde pasaron una larga noche junto a prestigiosos artistas como Ella Fitzgerald, Maria Callas y Judy Garland. A pesar de las grandes figuras se encontraban en el estadio, la atracción principal era el presidente Kennedy, quien cerraría el evento con un gran discurso.

Todo lo relacionado con esa noche, con ese hecho histórico, ha adquirido un valor supremo. En especial ese vestido que lució Marilyn. Bautizado como el “vestido del escándalo”, fue un atuendo que encarnó la feminidad y la hizo poderosa. Desde el momento que subió al escenario, el público se dio cuenta que estaba siendo testigo de algo memorable. Al ver el traje, al ver su imagen, la multitud aulló. Parecía desnuda.

Su presentación no duró más de un minuto y medio, fue más largo el tiempo de espera desde que la llamaron hasta que apareció, que el que estuvo sobre el escenario. Sin embargo, esos segundos fueron suficientes para hechizar a la audiencia. Presentada por Peter Lawford, el cuñado presidencial, Monroe subió a escena con su pelo platinado y un tapado blanco de piel que cubría su torso. El conductor le quitó el saco y la dejó sola.

Tomó el micrófono de pie y comenzó a cantar el Feliz Cumpleaños, acompañada por el piano de Hank Jones, eximio músico de jazz. Sin embargo, su voz se robó toda la atención. El destinatario era el presidente norteamericano, al que tildaron como su amante a mitad del pasado siglo. “Me puedo retirar ya de la política después de que me cantaran el Feliz Cumpleaños de un modo tan dulce” dijo Kennedy una vez concluída la canción, aunque faltaban todavía diez días para que fuese su cumpleaños número 45. Pero al parecer, poco le importaba a la seductora que se robó los suspiros de todos los invitados. 

Los rumores de infidelidad cada vez eran más fuertes. Según contó su maquilladora, Marie Irvine, la artista buscaba confirmar su romance esa misma noche, a pesar de que JFK la rechazaba públicamente, especialmente frente a los ojos de su pareja Jackie Kennedy. “Estuvo practicando todo el día en su pequeño piano y cantando con el director musical, ‘Feliz cumpleaños, señor Presidente’. Sólo paró para que la peinen y para que yo la maquille. Pero luego siguió practicando. Quería estar perfecta. Escuché tantas veces la canción ese día”, dijo la especialista en makeup. 

Su voz y el “vestido del escándalo” fueron el centro de la noche. El francés Jean Louis fue el encargado de diseñar la sensual y elegante pieza. El modelo atesora 2.500 cristales de Swarovski cosidos a mano sobre una tela color piel casi translúcida, a tal punto que Marilyn no pudo usar ropa interior, ya que cualquier textura o color traspasaba el tejido. ¿Parece tallado sobre su cuerpo no?, pues así lo fue, el modisto se lo terminó de coser puesto para que estuviera más ceñido.

Años después, el atuendo se subastó. La cadena de museos Ripley’s Believe It lo compró a 4.8 millones de dólares, convirtiéndose en el vestido más caro del mundo superando a otra prenda de la gran estrella: el “white dress” que se levanta con el aire de la boca del subte en La Comezón del séptimo año. Muchos creen que tomó ese valor, no solo por su gran presentación, sino porque fue una de las últimas apariciones de Marilyn antes de su muerte, el 4 de agosto de ese mismo año.

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